Microsoft cumple su palabra con Windows 11 y los 8 GB de RAM: una prueba muestra un 59% más de memoria disponible

Tener 8 GB de RAM y ver cómo Windows ocupa buena parte de ellos nada más arrancar no es precisamente la mejor forma de empezar el día, sobre todo si vas corto de memoria. Antes de abrir el navegador ya tenemos menos margen para trabajar, y cuando empezamos a sumar aplicaciones llegan las estrecheces. Microsoft prometió mejorar esta situación hace poco más de un mes hablando de esos 8 GB y ahora una prueba con Windows 11 26H2 apunta en la dirección correcta: el mismo portátil pasó de tener 2,9 GB disponibles a 4,6 GB, aproximadamente un 59% más de memoria disponible. ¿Lo ha hecho mejor que lo esperado?

Conviene poner las cifras en su sitio, porque habrá el que crea que el rendimiento va a aumentar por ello, es decir, eso no significa que el equipo sea un 59% más rápido, pero sí que dispone de bastante más espacio para nuestras aplicaciones. Y en un portátil con una cantidad de memoria tan ajustada, recuperar 1,7 GB puede tener más utilidad que muchas de las funciones que Microsoft añade al sistema.

Windows 11 26H2 reduce de 5 a 3,3 GB la RAM ocupada tras arrancar, cumpliendo con la promesa de los 8 GB

La prueba, realizada por los compañeros de Windows Latest, utiliza un portátil con 8 GB de memoria DDR4 y un SSD SATA, con programas ya instalados. Su autor comparó el consumo después de reiniciar antes y después de actualizar de Windows 11 25H2 a 26H2.

El dato principal es claro: la memoria ocupada cae un 34%, mientras que la disponible aumenta cerca de un 59%. Son dos maneras de expresar el cambio, calculadas sobre cantidades diferentes.

El autor también comprobó una máquina virtual de 8 GB, donde el consumo bajó de 4,1 GB a entre 2,8 y 3,2 GB. Aquí hay un matiz importante: la actualización abarca un año de cambios, así que no podemos colgarle toda la medalla exclusivamente a 26H2.

Más margen para las aplicaciones, pero sin una mejora de rendimiento cuantificada

Microsoft asegura que sus optimizaciones permiten mantener hasta 2 GB más de datos activos en RAM, evitando trasladarlos al almacenamiento. También indica que, en equipos con 8 GB o menos, los Widgets se cargan únicamente cuando los abrimos, dejando más de 200 MB adicionales para otras tareas.

La prueba encaja con ese esfuerzo, aunque no demuestra exactamente lo mismo. Una cosa es medir cuánta memoria ocupa Windows después de arrancar y otra comprobar cómo administra los datos cuando tenemos varias aplicaciones abiertas.

¿Dónde podemos notar la diferencia? En disponer de más margen antes de que la falta de RAM obligue al sistema a recurrir al SSD. Eso puede ayudar a reducir esperas al alternar entre programas, especialmente en equipos modestos.

Ahora bien, no hay benchmarks que permitan poner un porcentaje a esa mejora. El autor percibió algo más de agilidad al cambiar entre pestañas de Chrome, pero es una impresión. Tampoco verifica el hasta un 20% más de respuesta anunciado por Microsoft para determinadas interacciones.

Microsoft merece aquí el reconocimiento por una mejora observable, aunque falta comprobar su alcance en más equipos y con cargas de trabajo reales. Porque quienes siguen utilizando 8 GB necesitan precisamente esto: más recursos para sus aplicaciones y menos memoria ocupada antes de empezar a trabajar.

Microsoft cumple su palabra con Windows 11 y los 8 GB de RAM: una prueba muestra un 59% más de memoria disponible