Apple quiere desarrollar su propio módem 6G para los iPhone y romper su dependencia de Qualcomm

Apple quiere que la próxima generación de conectividad móvil le pille con los deberes hechos. La compañía está buscando un ingeniero de sistemas para módems 6G, un movimiento que encaja con su estrategia de controlar cada vez más componentes del iPhone y reducir su dependencia de Qualcomm, algo que ya consiguió con el Apple C2 en parte. El salto es importante: diseñar sus propios chips le permite decidir cómo evolucionan, qué funciones prioriza y cómo se integran con el resto del dispositivo.

La pista llega de una oferta de empleo publicada hace dos días, donde Apple detalla un puesto dedicado a definir y desarrollar la próxima generación de tecnología celular. Y aquí está la clave: hablamos del módem que conectará sus dispositivos a las futuras redes 6G, con trabajo sobre su arquitectura, algoritmos y funcionamiento.

Apple prepara su módem 6G con el consumo y el rendimiento como prioridades

El perfil que busca Apple tendrá que participar en la definición de funciones y requisitos de sus próximos módems, diseñar algoritmos y colaborar con los equipos de hardware y software. Todo ello con unos objetivos bastante concretos: mejorar la velocidad, reducir la latencia, optimizar el consumo y aumentar la fiabilidad de la conexión.

Para conseguirlo, exige más de diez años de experiencia, conocimientos de los estándares 3GPP y dominio de herramientas como MATLAB, C/C++ o Python. También pide familiaridad con 4G, 5G y el emergente 6G. Es decir, necesita un perfil capaz de trabajar en la evolución del módem teniendo en cuenta cómo funcionan las comunicaciones de extremo a extremo.

Para el usuario, esto debería traducirse en algo más útil que una cifra espectacular de descarga. Porque de poco sirve presumir de velocidad si la conexión se bebe la batería o funciona de forma irregular cuando nos movemos. La eficiencia y la estabilidad serán tan importantes como el rendimiento máximo, especialmente en un dispositivo que pasa buena parte del día conectado a una red móvil.

Qualcomm tiene otro motivo para mirar de reojo a Cupertino

Apple ya dio un primer paso con el C1 del iPhone 16e, su primer módem celular propio. Aquel lanzamiento materializó una estrategia que ahora apunta también a la siguiente generación de comunicaciones. La compañía destacó precisamente la eficiencia energética del C1 como una de sus principales ventajas.

Desde esa perspectiva, preparar un módem 6G propio tiene todo el sentido. Si Apple consigue una solución competitiva, podrá reducir su exposición al calendario y las decisiones de un proveedor externo. Además, tendrá más margen para ajustar conjuntamente el módem, el procesador y el sistema operativo según las necesidades del iPhone.

Eso sí, prescindir de los chips de Qualcomm no equivale automáticamente a dejar de pagar por sus patentes. Diseñar el componente y disponer de las licencias necesarias para utilizar tecnologías de comunicación son cuestiones distintas.

La oferta tampoco permite poner nombre al primer iPhone que utilizará este módem ni confirmar cuándo estará listo. Lo que sí deja claro es que Apple sigue destinando recursos al desarrollo del 6G. La lectura estratégica es evidente: quiere llegar a esa transición con tecnología propia y más control sobre una pieza fundamental del iPhone.

Apple quiere desarrollar su propio módem 6G para los iPhone y romper su dependencia de Qualcomm