Rusia tiene un problema con los semiconductores que no se arregla únicamente poniendo dinero sobre la mesa. Como sabemos, necesita fábricas capaces de producir lo que sus empresas diseñan, y su industria sigue teniendo en los 90 nm una referencia de producción en serie, como recoge la propia Mikron. Con semejante limitación, y pese a la inversión que realizó el país de Putin desde hace años, el margen para avanzar por sus propios medios es complicado. Así que Moscú estudia una vía más directa: Rusia va a invertir en fabricantes de chips de China para asegurar capacidad de producción.
La propuesta afecta a la Compañía Unificada de Microelectrónica, es decir, a OMK, según ha desvelado Kommersant a partir de tres fuentes relacionadas con su estrategia. La idea está sobre la mesa, pero todavía faltan los importes y el número de operaciones, que no deberían ser un problema dado el trato cordial entre ambos dirigentes y países. Es decir, hablamos de un movimiento en estudio, con bastante lógica industrial, aunque pendiente de concretarse, pero cuando el río suena…
Rusia busca entrar en fábricas de chips de China para tener capacidad de producción asegurada
El objetivo serían fábricas pequeñas y de menor perfil, capaces de atender tanto al mercado chino como a las necesidades rusas. Entrar en su capital permitiría negociar acuerdos para que una o varias líneas trabajasen para clientes de Rusia en exclusiva y en múltiples campos. El atractivo está en conseguir cuotas y precios más previsibles, algo que los expertos consultados por el periódico vinculan a la condición de accionista. Eso en plena crisis de los semiconductores, donde no solo los precios están por las nubes, sino que la disponibilidad se va a años vista con contratos de largo plazo.
Aquí está la clave del movimiento: diseñar un chip sirve de poco si después no tienes dónde fabricarlo en las condiciones que necesitas, y con las sanciones, crear las máquinas de litografía, las obleas y los productos específicos ni es barato, ni es rápido. Comprar una participación podría dar a Rusia una posición más sólida al negociar pedidos, plazos y capacidad. Sobre el papel, eso ayudaría a planificar productos con mayor certidumbre. El valor de la inversión estaría en el acuerdo de fabricación que consiguiera cerrar.
Y conviene poner los 90 nm en contexto. Mikron fabrica con estos procesos productos destinados a identificación, documentos de pago, electrónica de automoción y otras aplicaciones. Por tanto, esa capacidad tiene utilidad industrial, aunque no resuelva todas las necesidades tecnológicas del país. La propia compañía describe líneas sobre obleas de 200 mm y procesos de entre 250 y 90 nm, bajar de ahí requiere herramientas de fabricación, escáneres y un largo etc que todos aquí conocemos.
Comprar acciones no significa llevarse la tecnología a Rusia
La operación tiene límites importantes. Ser accionista no concede acceso automático a patentes, conocimientos de fabricación o documentación técnica: harían falta acuerdos específicos. Además, las fábricas chinas podrían rechazar la entrada de inversores vinculados a entidades sancionadas, así que no es tan sencillo, porque si China tiene acuerdos públicos con Rusia podría sufrir sanciones de EE.UU., Europa y el resto de países asiáticos. Sin embargo, la estrategia de OMK también mantiene el objetivo de desarrollar un complejo productivo propio de ciclo completo.
Por tanto, interpretar este movimiento como una renuncia a construir fábricas en Rusia sería adelantarse, de hecho, seguramente estén en ello, solo que no llegan a tiempo y este tipo de acuerdos soluciona parcialmente el problema hasta que se completen las fases de I+D.
Por lo tanto, lo que plantea es una posible solución para asegurar producción mientras intenta desarrollar su industria Gigachat. La contradicción resulta evidente: para ganar autonomía tecnológica, Rusia busca afianzar su dependencia de China con algún que otro fabricante de chips. Puede ser una decisión pragmática, pero la distancia entre tener chips disponibles y poder fabricarlos por tus propios medios seguirá ahí.
