Vértigo en la IA: el sector necesita generar 6 billones para 2031 si quiere sostener su infraestructura y el 70% depende de negocios aún por desarrollar

La carrera por la Inteligencia Artificial empieza a exigir una calculadora con muchos ceros y, sobre todo, una buena explicación de quién va a pagar la fiesta. Bain & Company pone cifras al desafío: la IA debe generar 6 billones de dólares de ingresos anuales en 2031, con unos 4,2 billones pendientes de nuevas fuentes de negocio. El tamaño de la apuesta impresiona, pero lo que realmente da vértigo es cuánto falta por construir en el lado de los ingresos.

Conviene detenerse en lo que significa esa cifra. Facturar no es ganar dinero, y anunciar una inversión tampoco demuestra que vaya a recuperarse. Entre comprar el hardware y conseguir que un cliente pague lo suficiente por utilizarlo hay un negocio entero que debe funcionar. Ahí es donde merece la pena mirar, por encima del siguiente anuncio de un megacentro de datos.

La IA necesitaría generar 6 billones al año hasta 2031 para sostener una inversión anual de 1,5 billones

El cálculo de Bain parte de 1,5 billones de dólares anuales en infraestructura en 2031, incluyendo nuevas instalaciones y renovación de GPU, memoria y redes. Si ese gasto representa el 25% de los ingresos, el mercado necesitaría facturar cuatro veces más: los citados 6 billones, tremendo, parece de hecho imposible en pleno 2026. Es un escenario condicionado, no una previsión de ventas aseguradas, pero la cifra es una locura.

Para entender la escala, hablamos de 6 millones de millones de dólares cada año, o dicho de otra manera, 6.000.000.000.000. Dividiendo esa cantidad entre 365, salen unos 16.400 millones diarios, la cifra es tan surrealista que seguro a más de uno le saca una sonrisa de nerviosismo. No basta con alcanzar puntualmente semejante volumen: el planteamiento exige sostener una actividad económica de ese tamaño.

Las suscripciones y la publicidad para consumidores aportarían 200.000 a 400.000 millones, mientras que las aplicaciones empresariales generarían 1 a 1,4 billones. Incluso tomando el extremo favorable, sumarían 1,8 billones: quedarían 4,2 billones, el 70% del objetivo, por cubrir.

El gran negocio que debe pagar la infraestructura todavía tiene que desarrollarse

Bain señala cuatro vías para alcanzar esta locura: búsquedas y publicidad, sistemas autónomos, IA física y nuevos productos. Entre los ejemplos aparecen vehículos, robots, simulaciones industriales, descubrimiento de medicamentos y aplicaciones energéticas. La consultora sostiene que las mejoras de productividad actuales serían insuficientes y que la infraestructura se está construyendo por delante de la demanda.

Y no se quedan ahí, porque el informe es demoledor, ya que las oportunidades estimadas incluyen 100.000 a 200.000 millones en búsquedas y publicidad, 400.000 millones en sistemas autónomos y 900.000 millones en IA física. Esta última cifra presupone reducir un 10% los costes de I+D y fabricación en los sectores considerados. ¿Te has puesto nervioso viendo los datos? Imagina las compañías cómo deben estar si siquiera los números se acercan, la presión por conseguir beneficios debe ser brutal.

Una oportunidad, por enorme que parezca, todavía debe convertirse en un producto útil, encontrar compradores y dejar margen. Ese es el examen pendiente y es del más alto nivel. Leer estas cifras como una garantía de éxito sería tan precipitado como utilizarlas para dar por hecho un colapso, no seamos dramáticos todavía. Lo que muestran es el tamaño de la exigencia: a esta apuesta ya no le basta con ofrecer «demostraciones» espectaculares; necesita negocios a una escala igualmente espectacular. La pregunta es, ¿pueden los gigantes del sector de la IA conseguir esa escala de negocio a nivel planetario?

Vértigo en la IA: el sector necesita generar 6 billones para 2031 si quiere sostener su infraestructura y el 70% depende de negocios aún por desarrollar