El Euro Digital ha superado su primer gran trámite en el Parlamento Europeo con una promesa tan concreta como controvertida, si no es quedarse corto: reducir la dependencia de proveedores de pago de fuera de la UE y reforzar la soberanía financiera europea. Sin embargo, el propio diseño aprobado en comisión también deja sobre la mesa un cambio importante frente al efectivo tradicional, porque hablamos de dinero digital emitido por el BCE, con intermediarios, límites de tenencia, normas específicas para empresas y una infraestructura mucho más controlada que pagar con billetes y monedas tradicionales. De hecho, muchos ya tildan al Euro Digital como el esclavismo económico de Europa, similar al modelo chino.
La votación se produjo en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, donde el expediente para crear el Euro Digital salió adelante con 43 votos a favor, 14 en contra y 1 abstención. Esto no significa que el Euro Digital ya esté aprobado de forma definitiva, sino que el Parlamento Europeo ha fijado su posición para avanzar en el proceso legislativo y abrir la puerta a las negociaciones con el Consejo antes de llegar al texto final.
El Euro Digital pasa su primer gran trámite: ¿va Europa a asfixiar a sus empresas y ciudadanos con un control sin precedentes?
Según el planteamiento europeo, la respuesta rápida y oficial es que no, porque todo es una mejora, obviamente, para ellos. El Euro Digital sería una nueva forma electrónica de dinero emitida por el Banco Central Europeo y pensada para funcionar tanto online como offline.
En pagos online, la operación pasaría por una infraestructura digital y por proveedores de servicios de pago. En pagos offline, el sistema funcionaría desde dispositivos locales, como un móvil o una tarjeta, de forma más parecida al efectivo, aunque con una diferencia evidente: si se pierde el dispositivo con dinero offline almacenado, también se perdería ese saldo. Curiosamente, de robos de móviles andamos bien últimamente, por lo que sea, en Europa, casualmente.
El texto aprobado incluye servicios básicos gratuitos para los usuarios, como abrir una cuenta de Euro Digital, mantener fondos, gestionar el dinero y disponer de al menos un instrumento de pago. Los pagos offline también serían gratuitos, mientras que las comisiones para comercios y proveedores tendrían límites (antes era gratis, ahora ya no). La aceptación sería amplia para empresas, aunque habría excepciones para autónomos, microempresas y pequeñas empresas que no acepten otros pagos digitales.
Y comienzan las limitaciones y el control
La parte más delicada llega con los límites y el uso empresarial. Las personas tendrían un tope de tenencia de euros digitales, revisado al menos cada 2 años, y el Euro Digital no generaría intereses, lo cual deja entrever que el euro en monedas y billetes sí que tendrá interés. Piénsalo otra vez, pagar interés por tener dinero físico, o eso están dejando caer.
Las empresas no podrían mantenerlo como saldo habitual, salvo por pagos entrantes acumulados durante un máximo de 24 horas. Todo esto se justifica por estabilidad financiera, pero también marca distancia frente al efectivo, que no impone una arquitectura digital equivalente para guardarlo o usarlo. Es tu dinero y lo usas cuando quieres, salvo que sea Euro Digital, donde lo vas a usar cuándo y como ellos quieran, porque te marcan unos límites de tenencia. Demoledor.
El Parlamento Europeo también habla de privacidad por diseño y por defecto, con tecnologías como pruebas de conocimiento cero, y afirma que el BCE no tendría acceso a datos personales identificables. Aun así, el Euro Digital no elimina a los intermediarios, porque bancos, entidades de dinero electrónico, oficinas postales y otros proveedores autorizados participarían en su distribución.
El efectivo seguirá, de momento, y no ponen fecha límite, por ahora
En otras palabras, necesitan intermediarios que lo blanqueen para sus intereses, porque si el dinero sale del BCE directamente, podríamos tener cuenta allí los más de 500 millones de europeos, y todo se gestionaría centralizado, ahorrando costes por doquier, pero por lo que sea, eso no les interesa o dicen que no es posible.
El calendario tampoco es inmediato, dará un leve respiro antes del arreón final. El BCE quiere estar preparado para una posible primera emisión durante 2029, siempre que la legislación quede aprobada en este 2026. Antes habría una prueba piloto de 12 meses desde la segunda mitad de 2027.
Mientras tanto, Bruselas también ha movido otro expediente sobre el efectivo, con 46 votos a favor, 4 en contra y 8 abstenciones, para garantizar que billetes y monedas sigan siendo accesibles y aceptados. No dicen durante cuánto tiempo, obviamente. La convivencia entre ambos modelos será la clave, porque el Euro Digital promete soberanía europea, pero no ofrece la misma libertad práctica que el trámite de llevar efectivo encima.
Estamos a las puertas del control más absoluto en materia económica tras China, donde antes Europa no quería oír hablar de dicho modelo, ahora corre hacia él. El motivo, aunque no lo van a reconocer, es el mismo que tiene EE.UU., y no es otro que la imposibilidad de competir contra China, así que es más sencillo adoptar su modelo de país, trayendo consigo todo el control de paso.
La libertad está en sus últimos momentos, el plan está no solo en marcha, sino que viene a toda potencia y arrasará con la Europa que tuvimos a principios de la década, donde dentro de poco será irreconocible, y se lo habremos permitido.
