Un simple guion bajo (_) omitido fue más que suficiente para que un jugador durmiera 18 meses en prisión pese a ser completamente inocente. Este jugador, con el nombre “fus_ro_dah”, fue confundido por “fus__ro_dah”, evidentemente, ambos amantes del juego The Elder Scrolls V: Skyrim. fus_ro_dah se trata de Brandon Klayme, un jugador canadiense que pasó 18 meses en prisión después de que las autoridades estadounidenses confundieran su cuenta de Kik con la utilizada por un hombre (fus__ro_dah) que había mantenido conversaciones sexuales y compartido contenido ilegal con una menor de 12 años.
La diferencia entre ambas identidades digitales era mínima, pero inequívoca: el auténtico sospechoso utilizaba el nombre “fus__ro_dah”, con dos guiones bajos después de “fus”, mientras que Brandon era propietario del nombre de usuario “fus_ro_dah”, con uno solo. Nadie detectó el error durante la investigación ni durante el juicio y, pese a que los dispositivos del acusado no contenían las conversaciones, imágenes o pruebas del delito, terminó siendo declarado culpable y encarcelado de igual forma.
La policía solicitó a Kik los datos del usuario equivocado
La investigación comenzó en Wisconsin en 2018, después de que la madre de una niña de 12 años descubriera numerosos mensajes de contenido sexual en su teléfono. El interlocutor se identificaba como “Jay” y utilizaba en Kik el nombre “fus__ro_dah”. Una inequívoca referencia al popular grito de poder “Fus Ro Dah” de Skyrim. Para identificarlo, las autoridades solicitaron a la plataforma la información asociada a esa cuenta, pero escribieron incorrectamente el nombre usuario en la petición.
Kik respondió a la solicitud que había recibido y entregó los datos correspondientes a “fus_ro_dah”, la cuenta con un único guion bajo. Esa identidad digital pertenecía a Brandon Klayme, por lo que la investigación cruzó la frontera y llevó a la policía canadiense hasta su casa. Brandon fue detenido en febrero de 2020 y sus teléfonos, ordenadores y demás dispositivos fueron registrados en busca de pruebas relacionadas con el caso.
Sin embargo, los investigadores no encontraron en sus dispositivos las imágenes ni las conversaciones intercambiadas con la menor. Tampoco pudieron acreditar actividad de Kik durante el periodo en el que se habían cometido los delitos, ni demostrar que su cuenta de Google hubiera sido utilizada para comunicarse con la víctima. Aun así, la acusación se apoyó en direcciones IP, información de cuentas y otros indicios circunstanciales para sostener que Brandon era la persona que se encontraba detrás del usuario investigado. Por lo que finalmente este jugador fue llevado a prisión.
Fue condenado a 18 meses de prisión pese a que las pruebas forenses no encajaban
Después de un juicio celebrado en abril de 2023, Brandon Klayme fue declarado culpable de varios delitos, entre ellos captación de una menor y distribución de material sexual a una menor. La sentencia estableció 18 meses de prisión, seguidos de otros 18 meses de libertad vigilada. Durante todo el procedimiento mantuvo su inocencia y sostuvo que no tenía ninguna relación con la víctima ni con las conversaciones investigadas.
El error no ha salido a la luz hasta este 2026, cuando sus abogados comenzaron a preparar la apelación y trataron de entender por qué las pruebas forenses no respaldaban la acusación. Al revisar la documentación original descubrieron que la petición enviada a Kik contenía un solo guion bajo, cuando el usuario del verdadero sospechoso tenía dos. La discrepancia había pasado inadvertida para la policía, la fiscalía, la defensa y el juez que dictó la condena.
El Tribunal de Apelación de Nueva Escocia anuló finalmente la condena el 23 de julio de 2026. Evidentemente, dejó claro que Brandon no estaba siendo absuelto por un tecnicismo o por una simple falta de pruebas. Y es que fue declarado fácticamente inocente y que nunca debería haber sido acusado. La resolución también señaló que, si la policía hubiera consultado desde el principio el nombre correcto, la investigación probablemente habría conducido hasta otro hombre llamado Jay cuya dirección IP estaba situada en California. Mientras Klayme perdió 18 meses de libertad y varios años tratando de limpiar su nombre, el verdadero responsable nunca llegó a ser detenido dentro de esta investigación. Esperemos que a Brandon le llegue una buena suma de dinero por esos 18 meses en prisión cuando no existía ni una sola prueba para inculparlo.
