La historia de Super Micro da otro giro y pasa de un caso penal bastante serio a un problema directo con sus propios inversores. Y es que estos han decidido llevar a la compañía a los tribunales por fraude tras destaparse el entramado de envío ilegal de servidores con GPU de NVIDIA hacia China, algo que cambia por completo la lectura del crecimiento que venía mostrando en plena explosión de la Inteligencia Artificial. ¿Por qué los propios accionistas iban a denunciar a Super Micro cuando ya hay un proceso abierto? Porque va más allá de lo que se pensaba.
Venimos de un escenario ya complicado con detenciones y acusaciones por contrabando de hardware, pero lo que ahora entra en juego es la credibilidad del negocio y la confianza del mercado en las cifras que la empresa ha estado presentando.
Los accionistas denuncian a Super Micro por ocultación de información sensible sobre los riesgos
Según la información publicada por Reuters, la demanda colectiva acusa a la compañía de ocultar su exposición real al mercado chino y de no advertir a los inversores de los riesgos derivados de saltarse las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos. Esto es especialmente delicado cuando hablamos de servidores con GPU de IA, que están en el centro del negocio actual de centros de datos con cifras realmente mareantes.
El origen de todo sigue siendo el mismo caso que ya conocíamos, con un esquema que habría movido unos 2.500 millones de dólares en hardware entre 2024 y 2025 mediante rutas indirectas a través de Asia, incluyendo manipulación de envíos y triangulación para evitar controles, lo que terminó con cargos penales contra varias personas vinculadas a la empresa.
Lógicamente, los accionistas lanzan su correspondiente denuncia a Super Micro no solamente por lo dicho, sino porque el caso afectó, lógicamente, a las acciones de la empresa, que llegaron a bajar casi un 30% en algunos puntos del mercado.
Una parte mil millonaria de los ingresos quedó expuesta
Aquí es donde la situación se complica de verdad, porque según recoge Tom’s Hardware, los inversores sostienen que una parte relevante del negocio dependía de esas ventas, llegando a representar más del 16% de los ingresos en 2024, un dato que, de confirmarse, cambia totalmente el contexto en el que se estaba valorando el crecimiento de la compañía dentro del boom de la IA.
El mercado ha reaccionado con bastante claridad borrando más de 6.000 millones de dólares en capitalización en apenas unos días, una señal bastante directa de que el problema aquí no es solo legal, sino de confianza en el modelo de negocio. Además, pone a NVIDIA en entredicho con su sistema de seguimiento de su hardware, no hay que olvidarlo. Por no hablar de la administración Trump.
Desde la compañía insisten en que no están acusados penalmente y que todo responde a acciones individuales que violaban sus políticas internas, además de asegurar que están colaborando con las autoridades, pero eso no evita que el foco ahora esté en cómo se construyó ese crecimiento y hasta qué punto estaba apoyado en una demanda que, directamente, no debía existir.
Porque al final, más allá de Super Micro, lo que queda sobre la mesa es una duda bastante incómoda para todo el sector: si parte del boom de la Inteligencia Artificial ha estado alimentándose de canales paralelos, el problema no es solo quién ha caído primero, sino quién puede ser el siguiente. Por tanto, los accionistas hacen bien lanzado esta denuncia a Super Micro, y ahora, los tribunales tendrán que tirar de la manta para esclarecer qué, quién, cómo y cuándo se produjeron los envíos ilegales de hardware de NVIDIA.
