Estados Unidos quiere asfixiar la fabricación de chips en China y blindar su dominio en la IA prohibiendo la exportación de todas las herramientas

San Valentín trajo algo que ha pasado un poco desapercibido en el tablero de los semiconductores, porque las fichas del tablero se están moviendo entre EE.UU. y China. Hoy se conoció que un grupo de legisladores estadounidenses ha propuesto ampliar las exportaciones prohibidas de equipos de fabricación de chips a China hasta prácticamente todas las fases de producción, dejando fuera sólo aquellos equipos que puedan ser fabricados íntegramente en suelo chino. Y claro, esto ya se está interpretando como un movimiento para blindar el dominio de EE.UU. sobre China a base de una prohibición brutal en herramientas de fabricación de chips que no se ha visto jamás.

Si alguien se pensaba que la tensión iba a relajarse tras los acuerdos comerciales entre las dos superpotencias, está muy equivocado, y adelantamos, solo por mirar la historia de los últimos siglos, que la tendencia será cada vez a peor. El principal motivo es que se está pasando de lo dicho y firmado a la desconfianza, y por ello, cualquier movimiento se interpreta como hostil, precisamente, porque ninguno confía en el otro.

EE.UU. quiere lanzar la ofensiva definitiva contra China: prohibición completa y total de herramientas de fabricación que salgan de suelo estadounidense

Si bien en años anteriores esto mismo se dijo, el calado no era el mismo. Lo que puso Biden sobre la mesa, endureció Trump en su momento y ahora quieren rematar no tiene mucho que ver con lo que se está poniendo encima del tablero. La justificación oficial es que “la ventana de ventaja tecnológica de Estados Unidos se está reduciendo”, frase que resume mejor de lo que parece la mezcla de miedo industrial y cálculo estratégico que domina este debate.

La premisa es simple en el papel, más complicada de implementar, difícilmente justificable sin el mascado argumento de “seguridad nacional”: controlar la tecnología significa controlar quién tiene acceso a la próxima generación de Inteligencia Artificial. En la práctica la jugada es compleja. Desde hace años, el grueso de la vanguardia en chips de IA, especialmente en NVIDIA, se basa en arquitecturas como Blackwell, la plataforma de GPU que ha definido las recientes generaciones de aceleradores tanto para centros de datos como para aplicaciones de IA generativa.

En breve, tendremos a Vera Rubin, pero esto no es lo importante, porque esta es la consecuencia del problema, el nacimiento del mismo está en las herramientas de fabricación para dar vida a estas GPU. El problema es que este dominio tecnológico está estrechamente ligado a una cadena de suministro internacional extremadamente sofisticada: litografía avanzada con EUV (en breve EUV High-NA), procesamiento de obleas, memoria de alta velocidad…

EE.UU. tiene miedo, teme perder el liderato mundial en chips y con ello, sucumbir en IA

Si Estados Unidos cierra aún más el grifo de equipos de fabricación (llamados WFE), se pone presión no sólo a la exportación de chips, sino a cómo y dónde se fabrican, lo que podría ralentizar proyectos clave fuera de Occidente. Ahí está la clave por parte de EE.UU. para lanzar la prohibición de estas herramientas de fabricación.

Por dar algunos nombres en cuanto a las empresas implicadas en este asunto, siendo un listado bastante largo, tenemos a ASML (Países Bajos), Applied Materials (Estados Unidos), Lam Research (Estados Unidos), KLA Corporation (Estados Unidos), Tokyo Electron (Japón), Nikon (Japón), Canon (Japón), Teradyne (Estados Unidos), Screen Holdings (Japón) y SEMES (Corea del Sur).

La legislación, de llevarse a cabo, y así lo parece, va a poner una presión brutal en los márgenes de todas ellas, haciendo imposible que China acceda a dichas herramientas de fabricación de chips por la nueva política de EE.UU. y dejándose solos con su industria interna y compañías en este sector. Se trata, obviamente, de una mezcla de miedo, preocupación e intento hegemónico de no perder el liderazgo y el control en la carrera de los chips y la IA.

El problema para Trump es que sabe que China es imparable, y sin una hecatombe, solo está ganando algo de tiempo para intentar mantenerse como primera potencia mundial, pero el reloj corre en su contra, y EE.UU. se está quedando sin aliados fiables en todos los ámbitos. Todo esto choca frontalmente con lo que vimos hace días sobre el excluir de las sanciones a los dos fabricantes de memoria chinos. Los motivos son obvios: igual que hizo China con NVIDIA colapsándola a pedidos, ahora EE.UU. querrá hacer lo propio con la memoria de sus fabricantes.

Antes, prohibe sus herramientas de fabricación para que no puedan aumentar su producción, colapsando al país asiático con pedidos de todas las empresas del planeta. Lucha de titanes que seguirá con un nuevo capítulo en breve.

Estados Unidos quiere asfixiar la fabricación de chips en China y blindar su dominio en la IA prohibiendo la exportación de todas las herramientas