Apple prepara la llegada de los nuevos MacBook Pro con SoC M5 y, como suele ocurrir con la compañía de Cupertino, hay un detalle que no ha tardado en generar polémica en Europa. Los portátiles llegarán con mejoras de rendimiento y especificaciones más ambiciosas, eso es cierto y no son pequeñas precisamente, pero también con un recorte bastante llamativo en el contenido de la caja.
Mientras que en Estados Unidos el equipo seguirá incluyendo su adaptador de corriente, algo que es necesario para poder usar el portátil en cuanto la batería se agote, en varios países europeos el portátil se venderá sin cargador, lo que en la práctica supone trasladar un sobrecoste directo al comprador.
Apple le cuela un golazo a Europa no incluyendo el caro, carísimo, cargador, de los MacBook Pro M5
La jugada es sencilla y bastante fácil de entender: Apple no reduce el precio del portátil, pero elimina un accesorio que hasta ahora formaba parte del producto, “golazo por la escuadra”, y a otra cosa. En otras palabras, el usuario europeo pagará lo mismo por el MacBook Pro M5 que antes, lo mismo que hará al cambio un estadounidense, pero recibirá menos. Si quieres utilizar el portátil desde el primer momento con un cargador oficial de Apple, tendrás que pasar otra vez por caja.
Los precios de los adaptadores de corriente oficiales de Apple no son precisamente baratos, y ahí es donde empieza a verse con claridad el impacto real de la decisión. El cargador USB-C de 20W que Apple vende para sus dispositivos cuesta alrededor de 19 euros, es asequible, lento, pero barato, aunque ese modelo no es el habitual para un portátil de alto rendimiento.
Si hablamos de los cargadores que suelen acompañar a los MacBook Pro, la factura sube bastante más, y hará entre poca gracia, y ninguna, a todo aquel que quiera hacerse con uno.
Casi 100 euros de añadido, Apple lleva a un nuevo nivel el vender sus productos
El adaptador USB-C de 67W que Apple utiliza en algunos modelos tiene un precio aproximado de 59 euros, mientras que el cargador USB-C de 96W se sitúa en torno a los 89 euros. Con esto ya estamos tocando unas cifras que no son de recibo, por algo que debería llegar de serie sin sobrecoste, como ocurre en EE.UU., pero nos queda el plato fuerte, así que agárrate a la silla.
En el caso del adaptador más potente de la compañía, el USB-C de 140W que suele acompañar a los MacBook Pro de gama más alta, el que debería traer cada uno de estos portátiles,el precio ronda los 99 euros. Dicho de otra forma, un comprador europeo podría terminar pagando cerca de 100 euros adicionales simplemente para tener el mismo conjunto que un usuario estadounidense recibe directamente en la caja.
Apple podría argumentar que muchos usuarios ya tienen cargadores USB-C compatibles en casa y que eliminar accesorios ayuda a reducir residuos y simplificar el embalaje, es decir, usar el ecologismo barato para ganar más dinero sin que el usuario promedio de la marca se les tire al cuello. Un discurso que la compañía lleva años utilizando desde que empezó a retirar cargadores de la caja del iPhone. Sin embargo, cuando el precio del portátil no baja ni un solo euro, resulta complicado no ver la medida como una forma bastante directa de mejorar márgenes a costa del cliente europeo.
En definitiva, la estrategia es clara: el MacBook Pro M5 seguirá siendo un producto premium con un precio premium, pero en Europa llegará con menos accesorios y obligará a muchos compradores a gastar más dinero para completar algo que hasta ahora siempre venía incluido. Si esto ya es hacerle “la 10-11” a los 27, lo peor será que sienta el precedente de que esto será así de aquí en adelante, como ya pasó con el iPhone.
