La GeForce RTX 5090 vuelve a ser protagonista tras acabar completamente quemada. Es el caso más grave visto hasta la fecha ligado al conector de alimentación de 16 pines. El caso llega desde Vietnam, donde el taller especializado quyle.gpufix recibió dos tarjetas gráficas GeForce RTX 5090 para su reparación. En ambos casos el problema fue el mismo: el temido conector de alimentación de 12v-2×6 de 16 pines. Una de estas GPU pudo repararse de forma rápida y sencilla, pero la segunda llegó en un estado mucho más grave: daños severos en la zona de alimentación, el PCB quemado y, según el propio taller, tanto la GPU como la memoria VRAM dañadas de forma irreversible. Es decir, que la tarjeta gráfica pasó a mejor vida.
Según el reporte, la primera tarjeta había sido manipulada antes de llegar al taller. Presentaba un problema de alimentación, problemas de detección de GPU e incluso la ausencia de un chip de VRAM A1. Aun así, el taller afirma que esta unidad sí pudo ser reparada y devuelta el mismo día. El problema real está lo protagoniza la segunda RTX 5090, donde el daño fue tan severo que la zona del conector de 16 pines quedó prácticamente destruida. Es más, el incendio fue tan grave que ni tan siquiera se ve físicamente el conector de alimentación en la GPU.
Es la primera GeForce RTX 5090 que sufre un daño tan grande debido al conector de alimentación
Este nuevo caso es especialmente llamativo porque hablamos de un fallo extremadamente grave para una GeForce RTX 5090 que acabó quemada. Es decir, la GPU más potente y costosa de NVIDIA. Hablamos de un producto que ya por su precio es para elitistas, y que debería ir acorde a una gran calidad de los componentes y ensamblado que al menos garantice que algo así no va a ocurrir.
El taller vietnamita criticó abiertamente que una tarjeta gráfica de este precio no incorpore protecciones adicionales, como un fusible específico que impida que un cortocircuito termine quemando el PCB. La queja se centra en que, ante un fallo eléctrico interno o un defecto de componentes, el daño puede escalar hasta destruir el PCB, el chip gráfico y la propia memoria VRAM. Además, según el propio reparador, la garantía había sido rechazada al considerarse un caso de “fuego o explosión”, algo que el taller considera injusto si el origen del problema está en la propia circuitería o en componentes de fábrica. Por desgracia, no se menciona en ningún momento el fabricante de esta GPU.
Tampoco se conoce qué fuente de alimentación se utilizó, si el cable era nativo 12v-2×6, si había adaptadores, extensiones, curvaturas excesivas o una mala inserción del conector. Indiferentemente del motivo, estamos ante un caso muy grave como para desviar la culpa al cliente. Es decir, que conectar mal una GeForce RTX 5090 no debería implicar que esta termine quemada o explotando, algo que nunca había sucedido hasta la llegada del nuevo conector. Por las pocas imágenes aportadas, podríamos estar ante una GeForce RTX 5090 de un equipo OEM de Dell. Es decir, podría tratarse de una variante OEM y no necesariamente de un modelo ensamblado por una marca que puedas encontrar directamente en una tienda.
EVGA era el único ensamblador de GPU que su garantía sí cubría «fuego y explosiones»
La gravedad de este caso está en que no se limita a un conector derretido o a un cable dañado. Según el reporte, el daño alcanzó el propio PCB y acabó con la GPU y la VRAM. Es decir, la GPU ha quedado completamente destruida y no se puede reparar. En tarjetas gráficas de este precio (ya todas superan los 5.000 euros), una negativa de garantía por daños térmicos o eléctricos deja al usuario en una situación muy delicada. No solo pierde una GPU tope de gama, sino que además se puede quedar sin un reemplazo por parte del fabricante. Hay casos donde se ha aceptado una garantía, pero a cambio de reembolsar el dinero pagado originalmente por la GPU. Lo que evita reutilizar el dinero para comprar la misma GPU.
El único ensamblador de GPU que cubría una garantía que incluso cubría incendios y explosiones era EVGA. Este se trataba de un fabricante Premium y exclusivo de NVIDIA. Sus GPU eran muy famosas tanto por la calidad de su construcción como por soportar overclock extremo. Pero la compañía terminó abandonando el negocio alegando que NVIDIA se llevaba demasiado margen de beneficio. El suficiente como para hacer que no les compensara el negocio: cancelaron el desarrollo de sus GeForce RTX 40 Series y abandonaron el mercado.
Realmente este taller ha hecho muy mal su trabajo, que debería haber sido exponer al fabricante que ha negado la garantía de la GPU. Ya hemos visto que exponer estas prácticas dañan la reputación de una marca, la cual siempre se ve forzada a recular y buscar una solución al cliente.
