Telefónica, Vodafone, Orange y Telekom mueven ficha por el control de la conexión satelital de los móviles en Europa mientras EE.UU. amenaza con represalias

La próxima batalla por la cobertura de nuestros móviles se está trasladando al espacio y, como suele ocurrir cuando hay una infraestructura estratégica de por medio, la tecnología viene acompañada de una pelea por su control. Telefónica, Vodafone, Orange y Deutsche Telekom han firmado un acuerdo para estudiar una candidatura conjunta a las frecuencias satelitales europeas, un movimiento que coincide con las amenazas estadounidenses ante posibles restricciones a empresas como SpaceX.

Lo que está en juego es bastante fácil de entender: quién podrá conectar nuestros teléfonos desde un satélite cuando no haya cobertura terrestre, bajo qué condiciones y con qué grado de dependencia de proveedores extranjeros. Europa quiere asegurar su posición en ese mercado y Washington ya está dejando claro que defenderá los intereses de sus compañías.

Telefónica, Vodafone, Orange y Telekom buscan asegurar las frecuencias para conectar nuestros móviles desde el espacio

Las cuatro operadoras han firmado un memorando de entendimiento para evaluar una oferta conjunta por el espectro destinado a servicios móviles por satélite, conocido como MSS. Hay que precisar esto porque todavía no existe una candidatura definitiva, ni se ha anunciado el lanzamiento de un servicio comercial.

La oportunidad llega con la reorganización de la banda de 2 GHz, cuyas licencias actuales vencen en mayo de 2027. La Comisión Europea propone adjudicar estas frecuencias mediante un procedimiento para toda la Unión, aunque la reforma todavía debe superar su tramitación legislativa.

¿Y qué ganaríamos nosotros? La posibilidad de que el móvil se conecte directamente a un satélite en lugares donde las antenas convencionales no llegan. Pensemos en zonas rurales, carreteras aisladas o situaciones en las que una emergencia deje inutilizada parte de la red. Las prestaciones concretas siguen sin anunciarse, así que sería precipitado prometer una conexión equivalente al 5G que tenemos en una ciudad.

El reparto de tareas también tiene su importancia. Las operadoras quieren establecer en Europa infraestructura terrestre y funciones de coordinación y control, mientras que un socio todavía por seleccionar aportaría la constelación de satélites. Además, plantean abrir el acceso a otras compañías de telecomunicaciones en condiciones no discriminatorias.

Es decir, buscan organizar una plataforma con control europeo y capacidad para integrarse en las redes móviles existentes, aunque no han anunciado que vayan a fabricar y desplegar su propia constelación, de momento.

EE.UU. presiona por el acceso de Starlink, pero la alianza europea no supone su expulsión

Aquí entra la parte política. Según la información publicada por Financial Times, el embajador estadounidense ante la UE, Andrew Puzder, ha advertido de posibles consecuencias graves para las empresas europeas en el mercado estadounidense si Bruselas dificulta el acceso de proveedores de su país a estas frecuencias.

SpaceX también se ha posicionado contra la propuesta europea y ha advertido de posibles repercusiones para la conectividad de Starlink en Ucrania. El debate sobre cómo repartir el espectro pasa así a mezclarse con intereses comerciales, seguridad y presión diplomática.

Ahora bien, no está demostrado que las amenazas estadounidenses hayan provocado el acuerdo entre las cuatro operadoras, pero tampoco sería de extrañar. Ambos movimientos forman parte de la misma disputa, pero atribuirles esa relación directa sería ir más allá de lo confirmado.

Tampoco podemos dar por hecho que Starlink quede fuera: el socio satelital sigue pendiente de elección y el memorando no sustituye las alianzas existentes. La cuestión de fondo es cuánto control conservará Europa sobre esta futura conectividad. Porque tener cobertura donde antes no había señal será útil; decidir quién la proporciona y bajo qué reglas puede resultar igual de importante.

Telefónica, Vodafone, Orange y Telekom mueven ficha por el control de la conexión satelital de los móviles en Europa mientras EE.UU. amenaza con represalias