La fiebre de la IA está provocando una situación bastante irónica en la industria del PC. Después de años trasladando producción de PC y portátiles fuera de China para reducir su dependencia del país, HP, ASUS y Acer están llevando parte de esos pedidos de vuelta. El motivo es económico: los componentes se han encarecido tanto que las marcas buscan recortar costes donde todavía pueden hacerlo, y China vuelve a tener ventaja.
El movimiento afecta a parte de la producción que se había establecido en Tailandia y Vietnam, mientras Dell también estaría estudiando un camino similar. Hablamos de una marcha atrás parcial, según fuentes de la cadena de suministro, sin volúmenes concretos anunciados. Pero el cambio deja bastante claro hasta qué punto la IA está alterando las cuentas del ordenador que acabamos comprando.
HP, ASUS y Acer buscan en China un ahorro que compense el encarecimiento del PC
Durante los últimos años, la estrategia conocida como «China+1» había impulsado la fabricación en otros países para repartir riesgos ante las tensiones comerciales y las restricciones estadounidenses. El problema es que abrir líneas fuera de China no permite replicar de golpe toda su red de proveedores, su experiencia y su capacidad industrial.
Ahora, con la memoria y el almacenamiento bajo presión por la demanda de los centros de datos, esa diferencia pesa más, puesto que fabricar con mayor eficiencia permite compensar parte del aumento de la factura de componentes, aunque trasladar el montaje no resuelva por sí solo la escasez de chips.
Además, las marcas están encontrando nuevos socios, qué remedio, están entre la espada y la pared. Los grandes fabricantes por contrato taiwaneses están dedicando más recursos a los servidores de IA, que ofrecen mayores márgenes, dejando espacio para que competidores chinos capten pedidos de PC.
Ahí aparecen Huaqin, Longcheer y LuxPC Union, esta última una empresa conjunta de Luxshare Precision y Liulian Intelligent. Según la información publicada, LuxPC Union ha conseguido pedidos de HP, Dell y ASUS durante el último año. Para estos contratistas, el PC supone una oportunidad de ampliar negocio en un momento complicado también para los móviles.
Los fabricantes chinos ganan pedidos y más control sobre los componentes
Su oferta va más allá de ensamblar equipos a menor precio. También pueden encargarse de comprar componentes y facilitar el acceso a memoria fabricada en China, algo especialmente valioso cuando conseguir suministro se ha convertido en un problema.
Esto aumenta el peso de los contratistas frente a las propias marcas. Acer ya habría delegado más compras de procesadores y memoria en sus socios chinos, y otras compañías estarían dando pasos similares.
Las previsiones de TrendForce apuntan en esa misma dirección: la producción mundial de portátiles fuera de China pasaría del 24% en 2025 al 21% en 2026, pudiendo bajar del 20% en 2027.
Para nosotros, la vuelta de pedidos a China no implica una rebaja asegurada. Las marcas buscan absorber unos costes crecientes y proteger sus márgenes. La IA está encareciendo los componentes y haciendo más atractivo fabricar servidores que ordenadores, mientras el PC de consumo tiene que encontrar la manera de cuadrar las cuentas. El movimiento de Acer, ASUS y HP hacia China no es el primero, puesto que como vimos, intentan comprar memoria del país asiático.
Quizás, solo quizás, el llevar la producción de PC y portátiles de vuelta a China es un movimiento del gobierno del país a cambio de darles acceso a los contratos con sus fabricantes de memoria. No sería descabellado, no sería imposible, y de hecho, la idea es bastante probable, algo que sabremos cuando la crisis termine.
