Reino Unido prohibirá las redes sociales a menores de 16 años y endurecerá el control sobre los directos y juegos

Reino Unido prepara uno de los movimientos regulatorios más duros del mundo contra el acceso de menores a las redes sociales. Y es que el ministro Keir Starmer ha anunciado que su Gobierno prohibirá el uso de plataformas como TikTok, Instagram o Snapchat a los menores de 16 años. Esta medida también irá acompañada de restricciones sobre servicios de videojuegos y plataformas de livestreaming cuando permitan que los niños hablen con desconocidos. Según indicó el ministro, la lógica es trasladar al entorno digital una norma de sentido común del mundo físico: no dejar que un menor interactúe libremente con adultos desconocidos sin ningún tipo de protección.

La medida llega después de una consulta nacional sobre la relación de los menores con los móviles, las redes sociales, los videojuegos y los chatbots de IA. Dicha consulta se abrió el 2 de marzo de 2026 y se cerró el 26 de mayo de 2026, con el objetivo de estudiar restricciones por edad, límites a funciones adictivas, controles sobre plataformas de juego, sistemas de verificación de edad y herramientas de apoyo para padres. En total, el Gobierno británico recibió más de 116.000 respuestas, y Reuters recoge que más del 83% de los padres participantes consideró que los riesgos de las redes sociales superan a sus beneficios. Por si no fuera suficiente, el 90% de los padres respaldó fijar la edad mínima de acceso en 16 años.

Reino Unido se sumará así al resto de Europa a bloquear el acceso a las redes sociales a menores de 16 años

El cambio es relevante porque Reino Unido no cuenta actualmente con una edad mínima legal general para acceder a redes sociales. La mayoría de plataformas fija sus propias normas en torno a los 13 años, alineadas con la edad de consentimiento digital, pero el propio Gobierno británico reconoce que ese sistema se aplica de forma deficiente. De hecho, Ofcom estimó que el 81% de los niños de 10 a 12 años ya utilizan al menos una app o web de redes sociales, y que el 86% tiene cuenta propia en una red social, servicio de mensajería o plataforma de vídeo.

Para cambiarlo, Reino Unido ya tiene en marcha la Online Safety Act, una ley que obliga a las plataformas a proteger a menores frente a contenidos como pornografía, autolesiones, suicidio, trastornos alimentarios o material violento. Sin embargo, el debate ahora va más allá. Ya no hablamos solo de impedir el acceso a ciertos contenidos, sino de impedir directamente que los menores de 16 años estén en determinadas plataformas o usen funciones consideradas especialmente peligrosas.

En cuanto al inicio de este «bloqueo», el ministro afirmó que el Gobierno ya tiene poderes para dar los primeros pasos, que la regulación debería estar lista antes de final de año y que la prohibición podría estar implantada alrededor de la próxima primavera. Es decir, Reino Unido quiere pasar de la consulta al despliegue práctico en cuestión de meses, siguiendo el ejemplo de Australia, que desde el 10 de diciembre de 2025 exige a las plataformas tomar “medidas razonables” para impedir que menores de 16 años creen o mantengan activas sus cuentas.

La gran pregunta estará en cómo se bloqueará todo este contenido a menores

El otro problema a esta nueva ley estará en la aplicación práctica. Si Reino Unido exige controles de edad más estrictos, eso puede implicar documentos digitales, reconocimiento facial, comprobaciones mediante terceros o sistemas similares. El propio documento de consulta del Gobierno británico reconoce que imponer una edad mínima puede obligar también a los adultos a verificar su edad, generando malestar, aumentos de costes para las plataformas y posibles riesgos de privacidad.

También existe el riesgo de que la prohibición desplace a los menores hacia servicios menos regulados. La House of Commons Library recoge que los defensores de la medida creen que limitaría la exposición a daños online, mientras que sus críticos advierten de efectos no deseados, como empujar a niños y adolescentes hacia espacios más opacos. A ello se le suma recurrir a las VPN para evadir fácilmente todas estas prohibiciones.

En la práctica, Reino Unido está enviando un mensaje político y regulatorio muy claro: la autorregulación de las grandes tecnológicas ya no se considera suficiente. El país quiere pasar de pedir a las plataformas que moderen contenido a exigirles que rediseñen el acceso infantil a sus servicios. Si se materializa en los plazos previstos, la medida pondrá presión directa sobre Meta, TikTok, Snap, YouTube, X y otras plataformas con servicios sociales, pero también sobre videojuegos, streamings/directos y futuros servicios de IA conversacional orientados a menores.

Reino Unido prohibirá las redes sociales a menores de 16 años y endurecerá el control sobre los directos y juegos