Según fuentes consultadas por Jez Corden, de Windows Central, Microsoft seguiría perdiendo dinero con cada Xbox Series X|S vendida. Esto resulta realmente llamativo ya que seguirá perdiendo dinero incluso después de aplicar la nueva subida de precios prevista para el próximo 1 de agosto de 2026. Según las fuentes, las últimas remesas de consolas estarían generando unas pérdidas cercanas a los 150 dólares por unidad, provocadas principalmente por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento. Memorias que está experimentando un aumento de precio cada trimestre.
La compañía ya había reconocido públicamente que estos componentes se han encarecido más de 2,5 veces durante los últimos meses. Microsoft espera, además, que sus precios vuelvan a duplicarse antes de otoño de 2027, por lo que la reciente subida de las Xbox Series X|S podría no ser suficiente para recuperar márgenes ni evitar una futura subida de precios. Esto también añade más presión cara al lanzamiento de una nueva generación de consolas con mucha más memoria RAM, lo que afectará aún más a los precios.
La subida de hasta 150 dólares no eliminará las pérdidas por cada Xbox Series X|S vendida
A partir del 1 de agosto, Microsoft incrementará en Estados Unidos el precio de sus consolas en 100 dólares para los modelos de 512 GB y en 150 dólares para los de 1 TB. Es decir, que la Xbox Series S de 512 GB pasará a costar 499,99 dólares, mientras que la variante de 1 TB alcanzará los 599,99 dólares. Por otro lado, la Xbox Series X digital subirá hasta los 749,99 dólares y el modelo con lector alcanzará los 799,99 dólares. Para terminar, la edición especial con SSD de 2 TB, conocida como Xbox Series X Galaxy Black, se ha descatalogado.
Pese a este incremento de precio, las fuentes aseguran que Microsoft seguirá vendiendo las nuevas unidades por debajo de su coste de fabricación. En concreto, se habla de que Microsoft perderá unos 150 dólares por cada Xbox Series X|S vendida. Ahora bien, se indica que esta pérdida sólo está ligada al último lote de producción. Es decir, las consolas recientemente fabricadas y afectadas por las últimas subidas de precio de la memoria RAM y SSD.
Microsoft recuerda que vender consolas sin obtener beneficios directos del hardware es una práctica habitual. Las plataformas cerradas pueden recuperar esa inversión mediante la venta de juegos, las comisiones de su tienda digital, los accesorios y servicios de suscripción como el Xbox Game Pass. El problema actual, es que los aumentos del hardware están ampliando cada vez más esa subvención que hace Microsoft por cada consola vendida. Y esta subvención ya comienza a alcanzar niveles más difíciles de compensar.
Ahora, una Xbox abierta a Steam es de todo menos un movimiento inteligente a nivel de ingresos
Las filtraciones hablaban de una consola Xbox de nueva generación, conocida oficialmente como Project Helix, capaz de ejecutar los juegos de Steam. Microsoft presentó esta consola como una plataforma híbrida entre consola y PC, capaz de ejecutar juegos de ordenador y potencialmente compatible con tiendas externas. Sin embargo, ahora, en esta situación actual, permitir que sus usuarios compren directamente en Steam supondría que Microsoft asumiera las pérdidas del hardware sin recibir posteriormente ingresos por la venta del software.
Los datos internos de la ROG Xbox Ally obtenidos por Windows Central ayudan a entender el riesgo. Aproximadamente el 75% de sus propietarios está suscrito al Xbox Game Pass Ultimate o PC Game Pass. Entre quienes no están suscritos, alrededor del 25%, compra en la tienda de Xbox cuando ya posee una consola de Microsoft, pero esa proporción cae hasta apenas un 2% entre los usuarios que no proceden previamente del ecosistema Xbox. Es decir, que la gran mayoría recurriría directamente a Steam.
Microsoft tendría así que elegir entre mantener una Xbox Project Helix como una plataforma cerrada y subvencionada mediante juegos y servicios, o negociar acuerdos de reparto de ingresos con tiendas externas. Con la memoria y el almacenamiento todavía encareciéndose aún más, ofrecer simultáneamente un hardware asequible, un ecosistema abierto y un negocio rentable parece cada vez más difícil.
