La crisis de la memoria dispara el coste de las consolas y obligará a Sony, Microsoft y Nintendo a frenar envíos en 2026: más caras, menos stock

Entramos en un momento incómodo para el hardware de consumo, entiéndase por ello a los smartphones, consolas y portátiles, donde las previsiones de costes actualizadas para 2026 confirman que el encarecimiento estructural de la memoria, la crisis que ha reventado y dinamitado todos los sectores, seguirá golpeando a los tres nombrados con la misma intensidad con la que la demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial acapara la producción mundial de DRAM y NAND. ¿Cuánto va a significar esto para las consolas, portátiles y smartphones actuales y los que salgan en 2026?

Era cuestión de tiempo que estos datos saliesen a la palestra tras todo lo que hemos hablado de las CPU, GPU, servidores en general, placas base y un largo etc. Los tres pilares de los gamers que faltaba por estallar lo harán un poco más tarde que el resto, pero el año que viene será el momento clave.

El coste de las consolas subirá para los usuarios debido a la crisis de la memoria, pero… ¿Cuánto?

Los nuevos datos del informe de TrendForce lanzados esta misma mañana muestran que los costes de memoria ya absorben entre el 21% y el 23% del precio de fabricación de una consola, con casos extremos que superarán el 35% el año que viene. Y lo más relevante es el patrón, porque no es solo las consolas, sino los tres mercados clave de electrónica personal, los cuales entran en caída simultánea: consolas, móviles y portátiles.

La primera señal de alarma está en el mercado de las consolas, el más golpeado por otra parte. TrendForce ha revisado su previsión de envíos y la caída interanual prevista para 2026 pasa del 3,5% al 4,4%, ya que la memoria se come una parte desproporcionada del coste total y eso deja sin margen a fabricantes como Sony, Microsoft o Nintendo.

Sin descuentos agresivos ni bajadas de precio, que por otro lado siempre han sido herramientas históricas para impulsar demanda al final del ciclo, el volumen de ventas se ralentiza según se informa. Si la memoria sube, los modelos actuales mantendrán precios altos y los próximos rediseños o revisiones no serán baratos, lógico por otra parte.

Desde el punto de vista del usuario, esto significa menos oportunidades y un ciclo de renovación más largo. Para el mercado, un año con menor rotación y menos espacio para lanzamientos arriesgados.

Smartphone y portátiles también se acercan al abismo

En smartphones ocurre algo similar, porque también aquí TrendForce recortó previsiones para 2026 anticipando una caída de alrededor del 2%. La memoria es un componente crítico en un sector obsesionado con el margen, y cuando DRAM y NAND se encarecen, los fabricantes pueden elegir entre subir precios o recortar en otras partes del llamado BOM.

Según parece, en la gama alta veremos terminales que mantienen o suben precio, mientras que en la gama media habrá más recortes silenciosos: sensores secundarios peores, sistemas de carga menos ambiciosos o pantallas con especificaciones más bajas, más simples. El impacto no está en un colapso del mercado, lo cual sería lo lógico, pero no, todo parece ir en una erosión de valor en lo que recibirá el usuario por su dinero.

En el mercado de portátiles el recorte ronda el 2,4% para 2026. El problema es idéntico, pero sus efectos son distintos porque aquí la memoria está más ligada al rendimiento. Un aumento de precio en DDR5 o LPDDR5X hace que los fabricantes reduzcan configuraciones base o mantengan modelos en catálogo durante más tiempo, y por lo tanto, los modelos nuevos podrían irse a 2027 esperando que la cosa mejore, o tener menos lanzamientos de productos nuevos para 2026.

Esto se va a traducir, para comprenderlo de forma simple, en portátiles con menos memoria de la que deberían tener en 2026 y un frenazo en la transición a configuraciones de 32 GB como estándar en gamas altas y gaming. Eso afecta de lleno a la experiencia del usuario y frena el avance técnico del segmento, así que es más que probable que los 8 GB y 16 GB sean la opción maximizada el año que viene.

Por lo tanto, si los costes de memoria siguen tensos en 2026, y todo apunta a ello con total seguridad, veremos un año complicado en el que los envíos retroceden, los precios se mantienen altos, suben de hecho, y la innovación se ralentiza. El impacto de los costes será mayor en las consolas, pero smartphones y portátiles van muy cerca, todo por la crisis de la memoria, que no está dejando ningún sector “vivo”.

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