EA se enfrenta a «despidos masivos» tras la compra de 55.000 millones de dólares por parte de Arabia Saudita

La compra de Electronic Arts (EA) por 55.000 millones de dólares ya se ha completado, y en busca de la rentabilidad a corto plazo, ya ha salido a la luz informes de «despidos masivos«. Y sí, el cambio de propietario viene acompañado de una carga financiera que tendrá consecuencias directas para sus trabajadores y estudios. La operación, liderada por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), junto a Silver Lake y Affinity Partners, ha sido financiada parcialmente mediante 18.000 millones de dólares de deuda, una cantidad que ahora deberá ser atendida con los beneficios y el flujo de caja generado por la propia EA.

Prácticamente los despidos ya se pueden confirmar tras los primeros indicios encontrados en la documentación presentada a los inversores de esa deuda. Según la información recogida por Bloomberg y difundida por el periodista Jason Schreier, EA pretende reducir sus costes anuales en 700 millones de dólares, de los cuales 170 millones procederían de las denominadas “eficiencias organizativas”. Aunque la compañía todavía no ha anunciado una reestructuración, Jason traduce esa expresión empresarial de forma mucho más directa: despidos masivos.

EA deberá pagar de su bolsillo unos 1.800 millones de dólares anuales solo concepto de intereses

La adquisición de Electronic Arts se ha estructurado como una compra apalancada. Esto significa que los compradores no aportan todo el dinero necesario, sino que financian una parte importante mediante préstamos respaldados por los activos y los futuros ingresos de la empresa que están comprando. EA confirmó originalmente que el consorcio aportaría alrededor de 36.000 millones de dólares de capital, mientras JPMorgan Chase comprometía otros 20.000 millones en financiación.

Esa deuda generaría para Electronic Arts aproximadamente 1.800 millones de dólares anuales en intereses. Jason señala que el EBITDA anual de la editora se encuentra alrededor de los 1.500 millones de dólares, una cifra con la que podría atender el servicio de la deuda, pero que dejaría muy poco margen financiero para reducir el principal, realizar nuevas adquisiciones o afrontar inversiones extraordinarias. La compañía necesitará, por tanto, mejorar sustancialmente su rentabilidad o… Liberar cientos de millones de dólares mediante recortes.

De ahí surge el plan anunciado a los inversores para reducir los gastos en 700 millones de dólares al año. Los 170 millones vinculados a “eficiencias organizativas” apuntan directamente a una reducción de la plantilla, consolidación de equipos o eliminación de estructuras duplicadas. Los otros 530 millones podrían proceder de otras áreas operativas. Esto podría afectar a marketing, infraestructuras, proveedores, proyectos internos o la cancelaciones de videojuegos.

Los estudios de EA vuelven a quedar expuestos a los despidos y cancelaciones de proyectos

El mayor de los problemas, es que Electronic Arts ya ha aplicado varias rondas de recortes en los últimos años. En 2025 despidió a entre 300 y 400 empleados, incluyendo alrededor de un centenar de trabajadores de Respawn Entertainment, y canceló un proyecto relacionado con Titanfall. En marzo de 2026 también se produjeron despidos en estudios ligados a Battlefield, entre ellos Criterion, DICE, Motive y Ripple Effect. El nuevo plan de ahorro llegaría, por tanto, después de que numerosas divisiones ya hayan visto reducido su personal.

La carga de deuda puede empujar a la nueva EA privada a concentrar recursos en sus negocios más seguros y rentables: EA Sports FC, Madden NFL, Battlefield, Apex Legends y sus principales juegos como servicio. Los proyectos con ciclos largos, presupuestos elevados o rentabilidad incierta podrían quedar más expuestos a reducciones de alcance, retrasos o cancelaciones. También podría aumentar la presión para monetizar de forma aún más agresiva los títulos existentes. Por lo que en los próximos meses podríamos comenzar a ver estos cambios.

Convertirse en una empresa privada permitirá a EA operar sin la presión pública de presentar resultados trimestrales ante el mercado, pero no significa que vaya a tener menos presión financiera. Ahora deberá responder ante unos propietarios que han invertido decenas de miles de millones y ante los acreedores que han financiado su compra. El objetivo de ahorrar 170 millones mediante “eficiencias organizativas” ya es la primera señal de alerta que su compra ya ha puesto un precio sobre la cabeza de muchos empleados y proyectos.

EA se enfrenta a «despidos masivos» tras la compra de 55.000 millones de dólares por parte de Arabia Saudita