La humanidad ha estado buscando vida más allá de la Tierra desde hace décadas y aunque se han realizado muchos avances en cuanto a exploración espacial, seguimos sin ver rastro de los «extraterrestres» que tanto hemos visto en obras de ciencia ficción. No hay total seguridad de que exista alguien más aparte de nosotros, pero habiendo tantísimos planetas, no podemos descartar dicha teoría. Ahora han detectado por primera vez señales de radio de un exoplaneta y, de repente, parece que la idea de los extraterrestres no es tan descabellada.
Los astrónomos estudian e investigan el universo, las estrellas, planetas y galaxias con el objetivo de saber donde se encuentran y como funcionan. Por supuesto, sin llegar a dichos planetas, todo análisis se basa en suposiciones y teorías, utilizando modelos matemáticos y físicos. De esa misma forma, contribuyen a la investigación espacial con naves, rovers y otros vehículos que envía la NASA.
Un equipo de investigadores afirma haber logrado la primera detección de señales de radio de un exoplaneta llamado β Pictoris b
Los exoplanetas son planetas que orbitan en estrellas distintas del Sol y que se encuentran fuera del sistema solar. Aunque el concepto pueda resultarte nuevo, la investigación de estos empezó en el siglo XX y ha continuado desde entonces. Se han descubierto varios exoplanetas y hasta investigadores de España encontraron uno que podría albergar vida, el K2-286. A día de hoy seguimos buscando vida fuera de la Tierra y ahora por fin se han detectado señales de radio provenientes de otro exoplaneta.
Este es β Pictoris b, un exoplaneta de gran tamaño, pues tiene un tamaño 12 veces superior al de Júpiter, está a unas 10 UA de su estrella, se encuentra a 64 años luz (casi 20 parsecs) de donde nos encontramos. Este exoplaneta es «extremadamente joven», con solo 23 millones de años y sabemos que tiene una órbita que dura 24 años.
Las señales de radio no son de vida inteligente, son las que genera el propio planeta
Ha sido el equipo de Kevin N. Ortiz Ceballos, Edo Berger y Yvette Cendes los que encontraron las señales de radio usando el telescopio sudafricano «MeerKAT». Para ello emplearon la banda L de 0,86 a 1,71 GHz y la banda S con 1,75 a 3,50 GHz. En las mediciones encontraron que había una emisión de ráfagas cortas y variables con un 40-70% de polarización circular, lo que les permitió saber que era una emisión auroral.
Antes de que te hagas ilusiones, no, no hubo señales de radio propias de vida inteligente, si no más bien son las señales del propio exoplaneta. Lo importante de esto es que pudieron separar el planeta de la estrella al encontrar exactamente la posición de donde venía la radio y ver que esta era incompatible con la estrella β Pictoris. Las señales de radio determinaron que había un campo magnético extraordinariamente fuerte con más de 1,25 kilogauss (kG) como límite inferior.
En comparación, Júpiter presenta un campo de unas decenas de gauss en sus regiones más intensas, así que este es decenas o hasta cientos de veces más intenso a nivel magnético. Con esto determinaron que son emisiones de la propia aurora del planeta que tienen mucha energía y genera corrientes eléctricas a lo largo del campo magnético, las cuales acelerar los electrones a las regiones polares y producen dicha emisión mencionada.
